martes, octubre 12

Christine, el carro loco

Hoy me vi ya en un ataud rosa con interiores rojos. (Ja!). Es más, todavía traigo la temblorina de la adrenalina. ¿Y todo porqué? Por que a mi carro se le salió un tornillo -o varios, que se yo- y casi nos da en la torre a los dos.

Iba rumbo a la escuela y dos semáforos antes de llegar le aceleré para alcanzar a pasar bien. Y no puedo frenar!!! Meto el freno pero el velocímetro no disminuye. Iba a razón de 50 kms por hora en un área de entrada y salida de maquiladoras!!!! Les juro que es de esas escenas de película de terror donde no tienes la más mínima idea de lo que está pasando. Y en medio del caos, me logré arrimar a la banqueta, prendí intermitentes, metí el freno de mano y entonces puse parking. Y el carro aceleradísimo. Locote!. En mi neurosis lo apagué y me bajé asustada. Sin un cinco en la bolsa, sin ficha en el teléfono, en plena entrada de maquilas. Y en medio de la nada.

Y entonces me volví a subir al carro, lo eché a andar y de nuevo, acelerado a 6000, 7000 revoluciones por minuto. Y yo creyendo que mi carro me había desconocido y realmente se había tornado en el carro psico Christine. Pero entonces, oh! entonces, me di cuenta de que el acelerador estaba 'muy bajo' y darle una, dos pisadas y fue cuando el carro volvió a su relativa tranquilidad. El exorcismo había funcionado!!!! ( Y sin necesidad de bajarme a darle de taconazos a la batería, como dice mi abuelo que hacemos las mujeres. Que es lo único que sabemos hacerle al carro).

Todavía temblorosa, me arranqué a 20 kms/hr, no fuera a ser que me volviera a desconocer el condenado palomo y terminaramos estampados contra los guardias de la escuela. Hmmmm... creo que voy a empezar a usar bicicleta, ja, por que con estos cambios hormonales, olvídense.

Saludos, de una que estuvo en el más allá en su increible paranoia

Ta

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